La taberna del mar: Wilaya Dajla

20 abril 2007

Wilaya Dajla


Todo empezó antes de salir de Dajla, la víspera, concretamente, mientras estaba sentado en la puerta del Club mirando el anochecer. Se me metió arena por la nariz, en la garganta, en los ojos, y no pude dejar de carraspear. Una especie de parálisis endureció mis músculos, y allí me quedé, tirado en el suelo, con las rodillas doloridas sobre las sandalias que había llevado a rastras.

La noche, negra, no arregló nada, a pesar de que tuve todas las estrellas a mano.



Al día siguiente las imágenes intermitentes de los adobes hicieron que el cielo inmenso reventara. Estuve completamente solo durante un momento, aunque estaba rodeado de gente. Todo estaba allí congregado, la ignorancia de mis quince años, la inocente adolescencia, los amores perdidos en el camino, la madurez del ser adulto, mi paciencia infinita y la capacidad de emocionarme con las cosas menudas. Viví de nuevo la vida, deprisa, porque sabía perfectamente que no habrá más oportunidades de quedar otra vez cautivado por completo. Desgraciadamente.


Después llegaron las despedidas, el llanto callado de Lekheila, los abrazos de Mamadu, y el futuro destrozado que intuían los niños. Y a continuación, la nada, el vacío, todos los cielos y tierras completamente inmaculados, sin nubes, sin un hierbajo, ni tan siquiera una calzada para salir de allí, sólo la luz, un mar de arena, y mis lágrimas.

No podía soportar la idea de abandonar a aquella gente en medio de la nada, pero, estúpido yo, han sido ellos quienes me han dejado abandonado en medio de este todo.

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11 Comentarios:

Blogger José L. Serrano escribió...

¿te he dicho alguna ver "lo que has escrito hoy es lo más bonito que has escriti nunca"?

Lo repito.

4/20/2007 08:42:00 a. m.  
Blogger Jose M. Zendoia escribió...

Pues esta vez, la última frase me la inspiró algo que dijiste.

4/20/2007 08:54:00 a. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

vale, yo lo dije, pero tú lo llevabas escrito en la frente

4/20/2007 08:58:00 a. m.  
Anonymous Bel escribió...

Hay veces que te sientes que al ver situaciones y escucharlas las sientes tan lejos de tu realidad que crees que no es tuya y que puedes vivirlas sin que te transpasen el alma, despues te das cuenta que tu para ellos eres un minuto y ellos para ti se han convertido en una huella inborrable e inolvidable en tu historia. tu realidad y tu vida ya no son la misma.
Es un lujo leer a pesarsonas que ven y escuchan, que la sordera y la ceguera no forman parte de su ser.
besos Zendo, tremendamente hermoso

4/20/2007 12:40:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

joder, bel, que cosa mas bonita has escrito

4/20/2007 12:59:00 p. m.  
Anonymous enero20 escribió...

Lo que hace bello a ese mar de arena es que esconde un pozo en alguna parte y si lo buscas con todas tus fuerzas acabas encontrándolo y entonces es como si tuvieras un tesoro.
Lo malo es cuando nos empeñamos en seguir caminando y buscando cosas que no valen la pena, no nos damos cuenta que, a veces un poco de agua te calma la sed y es buena para el corazon.
Suerte la tuya y la de la gente que dejaste alli que encontraron el pozo.
Esto me lo enseño un niño de cabellos de oro que me encontré en el desierto hace muchos años.

4/20/2007 06:48:00 p. m.  
Anonymous Raúl Pleguezuelo escribió...

Precioso el quedarse abandonado en medio del todo.

4/21/2007 12:05:00 a. m.  
Blogger Senses & Nonsenses escribió...

precioso texto, especialmente el último párrafo sea de quien sea. gracias por acercarnos el espíritu del pueblo saharaui.
estamos muy cerca de este pueblo, quizá porque nos sintamos un poco responsables.

un abrazo.

4/22/2007 07:24:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Aprendiste la lección, y duele.

4/23/2007 08:13:00 p. m.  
Blogger Jose M. Zendoia escribió...

Sí que duele, sí

4/24/2007 12:04:00 a. m.  
Blogger pon escribió...

Cruza ese umbral, va hacia tí mismo. Duele, pero creces.

4/24/2007 07:51:00 p. m.  

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