La taberna del mar: Uzbekistán

20 agosto 2007

Uzbekistán

Pero ¿qué se me ha perdido a mí en Uzbekistán?

He tenido que responder montones de veces a esa pregunta, y más después del desgraciado atentado de Yemen. Lo cierto es que cuando viajo, no lo hago por afán de buscar aventuras, ni riesgos. Tampoco tengo ganas de morir. Simplemente viajar hace que me sienta vivo, que ame más este desgraciado planeta. ¿Irresponsables, arriesgados, temerarios?. Perdón, pero los que tienen la culpa fueron los miserables que pusieron las bombas y los cerdos que les pagan y les comieron el tarro. Irresponsables los que bombardean países en nombre de la democracia. Ignorantes los que identifican islam con terrorismo. Por eso creo que el mejor homenaje que podemos hacerle a las victimas y a sus familias es seguir viajando, conocer nuevos mundos. Porque ellos no fueron a Yemen buscando la muerte sino buscando la vida.

En cualquier caso, Uzbekistán no tiene nada que ver con Yemen. A medio camino entre su pasado soviético y la recuperación, lenta pero concienzuda, de sus raíces islámicas, Uzbekistán está perdido en Asia Central (y me temo que no sólo geográficamente), formando parte de lo que fue la Ruta de la Seda, y buscando un destino que se le escapa, porque quizá su destino sea precisamente estar siempre en camino de algo. Y eso no es malo.

Para muestra un botón: en Tashkent, la capital, una ciudad de enormes avenidas, parques, fuentes y plazas majestuosas que nos hablan de los alardes autopropagandísticos (y de control de multitudes) a los que tan aficionados eran en la antigua U.R.S.S., encontré a tres chavales que se bañaban en una deliciosa playa urbana, junto a la Plaza de la Amistad de los Pueblos (o algo así). Jugaban a tirarse arena y salpicarse en el agua. De unos dieciochos años, los tres habían nacido en Tashkent pero uno se identificó como ruso, el otro como uzbeco y el tercero dijo que era chino (uigur, concretamente). El ruso solo hablaba ruso, así que nuestra conversación decayó enseguida y se tiró al agua. Cuando se fue, el uzbeco me dijo (con ese inequívoco signo que consiste en pasarse el dedo índice por el cuello) que a los rusos había que echarles a todos del país o algo peor. El chino, en un perfecto inglés, me dijo que no hablara con el uzbeco, que eran todos unos aprovechados y solo querían que yo les diera unas clases gratis de inglés. Finalmente, los tres acabaron en el agua, sonriendo felices, salpicándose.

A lo mejor soy yo el que no entiende nada, pero me da la sensación de que los tres chavales tampoco entienden mucho. Salvo que a sus padres y abuelos les obligaron a hablar ruso y les prohibieron practicar su religión, que las fronteras de su país (creadas con mucha visión estratégica y mucha mala sombra) incluye población de otras etnias (tayicos, kazajos, turkmenos, afganos, kirguises) y que a su vez, hay población de lengua y cultura uzbeca fuera de sus fronteras. Salvo que temen que Uzbekistán se convierta en otro Irán u otro Afganistán y acaben ocultando a todas las mujeres tras el velo y prohibiendo la música. Salvo que quieren seguir practicando su religión sin que nadie les llame terroristas por eso. Y seguir celebrando sus ruidosas bodas con limusinas y música y oropeles.

Ni que decir tiene que no voy a caer en el error de juzgar un país por la simplista visión que puedo obtener en escasos quince días. Sólo escribiré impresiones que muy bien podrían ser erróneas. Al fin y al cabo yo no sé nada de Uzbekistán. En cualquier caso, la respuesta a mi pregunta inicial, quizá se puede responder sin palabras. Esto es lo que había perdido en Uzbekistán y he encontrado:



















Etiquetas: , ,

15 Comentarios:

Blogger David escribió...

Uf pedazo viaje¡¡ Envidia das...

8/20/2007 10:16:00 a. m.  
Blogger Mª Carmen escribió...

¡Qué gran riqueza llegar aquí y empaparse de delicias!
Ahora el resto del verano, a mí, se me va a hacer más llevadero, seguro.
Sean bienvenidos!

8/20/2007 11:46:00 p. m.  
Anonymous Mountain escribió...

Que alegría saber que has vuelto con tanto que contar.
Leer en la taberna siempre es aprender y enriquecerse un poco más por dentro.

Gracias!!!

Un beso

8/20/2007 11:57:00 p. m.  
Blogger Ana, un Hada al Sur del Mundo escribió...

Con tanto terremoto y huracán por la América Toda, casi me caigo del día (de hecho ya me pasé de mi medianoche, pero aún no me acuesto) y no llego a la cita del famoso 20 de agosto... pero llegué finalmente...
Lo importante de tus viajes es la mirada que le ponés, tu ojo detrás de la cámara, tus palabras detrás de los sentimientos encontrados... y así armás una trama de colores y formas casi tangible para quien tiene el placer de leerte.
Una vez más, Gracias José Luis!

8/21/2007 05:49:00 a. m.  
Blogger hermes escribió...

Uff ya hasta el nombre suena raro , ¿ pero quien te informa de que existe ese pais ?, sinceramente no lo había oido nunca, pero despues de tu descripción,nuevo Marco Polo , casi que me dan ganas de ir ( c uando vuelva de GRecia, claro ).

Un abrazo.

8/21/2007 08:10:00 a. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

pues nada, seguiré contando algunas cosas más, espero no resultar pesado porque el país lo merece

8/21/2007 08:14:00 a. m.  
Anonymous Carlos escribió...

Samarkanda, la ruta de la Seda, Tamerlán y sus proezas... Es cierto que suena mejor esto que Uzbekistán (como siempre, las cosas que no son conocidas suenan raras y parecen malas), pero cuando hablamos, a parte de lo anterior, del Mar de Aral, por ejemplo, se nos acerca un poco más esa realidad que tan bien supo esconder el estalinismo pero que, por otra parte, tan evocadora puede resultar. Desde luego la barrera idiomática es importante, a parte del alfabeto cirílico (que acaba siendo fácil de descifrar), la rusificación fue demoledora y ahora, estos países "perdidos" apenas pueden tener otro referente que la extinta metrópoli ¡cuántas tragedias épicas que rememorar a imagen de las mil y una noches! Sin duda, debió ser un viaje sorprendente.

8/21/2007 02:13:00 p. m.  
Blogger Max escribió...

Suena como un sitio lejano y no solo en kilómetros. No tenía ni idea de lo que podía esconderse tras ese nombre. Uzbekistán.

Peazo trips te pegas hijo, suerte tienessss

8/21/2007 03:37:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Se avecinan noches de tabernero acodado en la barra y parroquianos borrachos como cubas bebiendo relatos de viajes. Cuando vuelva el otro tabernero esto va a ser un chute directo en vena.
¡¡¡BIENVENIDOS!!!!

8/21/2007 04:44:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Por cierto, de verificación de palabra me ha salido "mukin", que me ha sonado uzbeko total.

8/21/2007 04:45:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

mukin en uzbeko quiere decir: me brillan los ojos pero no por el exceso de alcohol sino por mi vida interior

toma ya

8/21/2007 05:43:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Eso mismo.

8/21/2007 11:58:00 p. m.  
Blogger Nemo escribió...

José Luis, a tu lado da vergüenza decir que uno "ha viajado"... En fin, felicidades por tu magnífico texto y quedo a la espera de leerte nuevas entregas. Un beso.

8/24/2007 12:52:00 p. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

se puede viajar de muchas formas y sin moverse del sitio (y no me refiero a las drogas, jeje)

hay que salir a la calle cada día con la mirada de un recién nacido

8/24/2007 01:03:00 p. m.  
Blogger Jose M. Zendoia escribió...

Pues sí que había cosas que se te habían perdido en Uzbekistán, ¡menos mal que las has encontrado!

8/27/2007 01:08:00 a. m.  

Publicar un comentario

<< La Taberna del Mar