La taberna del mar: Cecilia, la romana del Trastevere

16 mayo 2008

Cecilia, la romana del Trastevere


Las calles perfectamente orientadas hacia el Oeste del Trastevere hacen que por las tardes el último sol brutal se desparrame por ellas como en una cascada de luces. Por el contrario, al volver cualquier esquina, el caminante se adentra en un mundo misterioso y sombrío que sólo en las azoteas revela los últimos rayos anaranjados.

En una de estas calles se encuentra la iglesia de Santa Cecilia del Trastevere. No quiero aburrir a nadie con la historia de Santa Cecilia, mártir de los inicios del cristianismo que, por un error de traducción, fue asociada a la música. Probablemente sería llamada fanática si hubiera sido musulmana.

El caso es que en el Trastevere se encuentra esta iglesia dedicada a ella y, bajo el altar, concentrando todas las líneas de perspectiva que convergen desde la entrada, está la escultura que Stefano Maderno realizó el primer año del siglo XVII, anticipando el arte barroco.

Según cuentan, Maderno realizó en 1600 una copia exacta del cuerpo incorrupto de la santa, que fue hallado en la misma posición que ahora recuerda la escultura. Cecilia parece que descansa sobre su costado derecho. La suavidad del mármol de Carrara, la tenue iluminación, el silencio y la oscuridad del resto de la iglesia hacen que la sorpresa al acercarse sea aún mayor, como esos sustos de las películas de terror. Porque rápido descubre el visitante que hay algo brutal en la postura, que lo que parece una velo sobre su cara no es más que la parte posterior de su cabeza, porque su columna vertebral está ferozmente quebrada. Entonces se reconocen otro par de detalles que hacen aún más trágico el efecto: las manos atadas y el atroz corte en el cuello.

Tres veces dejó caer el verdugo la espada sobre el cuerpo de la santa y ni aún así logró separarla del cuello. Antes había intentado ahogarla y quemarla con aceite hirviendo. Y no sólo eso sino que después de los tres golpetazos, Cecilia siguió viva tres días más, dando limosnas a los pobres.

Hay otra explicación más pagana: la actual iglesia fue edificada sobre el templo romano de la Bona Dea Restituta, una diosa de la salud que curaba la ceguera (cæcitas, en latín, palabra muy parecida a nuestra Cecilia).

A mí personalmente me importa poco que la chica fuera romana o cristiana, que existiera o fuera una leyenda, que le cortaran la cabeza dos, tres o setecientas veces. A mí lo que me gusta es la escultura de Maderno, su teatralidad, su capacidad de sorpresa, su tragedia, su brutalidad, el sobrecogedor silencio de la iglesia, la oscuridad y el contraste con el animado grupo de muchachos que juegan al fútbol en la puerta.

Salgo y entro de la Iglesia un par de veces, como cuando me tiro a una piscina helada en el verano, por el puro placer del escalofrío.


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4 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

Canto a Santa Cecilia, patrona de los músicos

Pastora divina
seguirte yo quiero
por valles y oteros
tus huellas en pos.
Tu grey desvalida
gimiendo te implora,
escucha señora,
su ardiente amor.


¿y cuál fue el error de traducción?
¡qué curiosidad!

5/16/2008 10:30:00 a. m.  
Blogger Marga escribió...

Escalofriante, que quieres que te diga.
Aunque vaya usted a saber cual fué la verdad.

Besitos

5/16/2008 12:19:00 p. m.  
Blogger Ana, un Hada al Sur del Mundo escribió...

Tu relato, una vez más, me acerca a lugares que no sabía existían... y he llegado a percibir el sonido de tus pasos en el silencio enorme de la iglesia...

Maravilloso y sobrenatural, por cierto...

5/25/2008 12:25:00 a. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Si no existiera la historia de Sta.Cecilia jamás hubiese plasmado el tal STEFANO MADERNO el cuerpo de esta santa martirizada.!Caramba!.Entiendo que el arte de la escultura te fascine y que yo también disfruto al ver tal realismo, al menos da crédito al motivo del cual STEFANO fué cautivado para crearla.

11/22/2008 07:08:00 p. m.  

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