La taberna del mar: Said es el chico más guapo de Tánger

23 noviembre 2009

Said es el chico más guapo de Tánger


Said es el chico más guapo de Tánger. Me mira desde la altura (casi uno noventa), con unos profundos ojos negros y unas larguísimas pestañas, con la elegancia de un príncipe persa. Desde la Terrasse des Paresseux en el centro de Tánger se ve la costa española, pero Said me mira a mí y me sonríe descarado. Se acerca a preguntarme la hora. No tiene más de veinte años. Cuando estoy solo tengo una especial habilidad para atraer a todo tipo de gente, que me cuenta sus penas o sus alegrías. Es por culpa de ese aire de iluminado, entre cura y psiquiatra, que me da la calva, ya me lo han dicho. Said me cuenta que es de Tetuán, que ha venido a jugar un partido de fútbol a Tánger. Es el portero. Como Iker Casillas, le digo, pero tú eres mucho más guapo. Sonríe, coqueto. Sus amigos se han ido a dormir al hotel, pero él se ha quedado paseando por el Boulevard Pasteur. Le gusta Tánger. Sobre todo le gusta ser anónimo en Tánger. Entre español, francés, inglés y las tres palabras que sé en árabe nos entendemos casi perfectamente. Pero mejor se entienden nuestros ojos, que se dicen todo.

Paseamos hacia la entrada de la Medina, por la rue de la Liberté. Ya hace horas que anocheció y ha parado de llover. Said lleva una mochila gris con la ropa de deporte, y se detiene en todos los escaparates. Me pregunta por España, por Madrid. Esa misma tarde, en la Kasbah, atravesando un agujero en la muralla, accedí a un promontorio desde el que se dominan los dos mares que bañan Tánger, y los dos continentes parece que se tocan, las dos aguas parece que se mezclan. Los muchachos se sientan en las rocas y miran las luces de Tarifa o Algeciras, echando de menos a los que se fueron. Alguno mira al oscuro mar, y seguro que piensa en los que no llegaron. “Camarades”, se llaman entre ellos, compañeros de tragedia. Cuando pensamos en el holocausto nazi siempre nos preguntamos cómo pudo pasar todo aquello en Alemania. ¿Nadie lo vio?. Algún día nuestros hijos también nos preguntarán por los alambres de espino, por las pateras, por los ahogados. ¿No lo visteis? ¿Cómo pudisteis permitir algo así? ¿Celebrabais vuestra libertad, gritabais que todo había acabado, que todo estaba conseguido, cuando a diez kilómetros la gente se mataba por entrar a la fiesta, por hurgar en los cubos de basura? Alguna vez tendremos que responder por todo esto.

Said vuelve a Tetuán a la mañana siguiente. Es bonito Tetuán, le digo. Con el cementerio que se derrama por la ladera, con los tejados blancos y las casas de color pastel, con los azulejos centelleantes de las mezquitas. Muy bonito, me dice con tristeza. “¿Tú, mañana, España?”. Y le brillan los ojos. Sí, yo mañana, Madrid. Pero es más bonito Tánger.

Siento alegría y pena por Said. Alegría porque vive en un país tranquilo e inocente. Porque aún puede comprar cigarrillos sueltos por la calle. Porque los chavalillos juegan tranquilos en las plazas y se toman zumos de naranja. Siento alegría por Said porque se ha acercado a mí con decisión, con osadía y descaro, sin el menor atisbo de culpabilidad ni de estar haciendo algo prohibido. Porque no va a tener demasiados problemas en encontrar lo que busca y que yo hoy no puedo darle. Porque es un chico guapo y hay muchas noches. Pero siento pena porque no sé qué va a pasar cuando cumpla unos años más, cuando sienta la presión, cuando tenga que casarse con una mujer.

Empieza a llover de nuevo y le digo a Said que me marcho. Me agarra la mano con fuerza y me desea suerte. Ya no veo en él ningún atisbo de tristeza, todo lo contrario. Quizá ha encontrado en mí lo que buscaba, después de todo. Sonríe y se pierde por los callejones oscuros de la medina, no sin volverse a saludar un par de veces. Yo doy media vuelta y echo a correr bajo la lluvia por los bulevares de la ciudad nueva. Tengo miedo de que Said no vaya a su hotel y en la trastienda de alguna cafetería del Zoco Chico hipoteque su vida por un pasaje a la felicidad. Tengo miedo de ver su cara en el telediario, temblando de frío en alguna playa, a las puertas de la fiesta.
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6 Comentarios:

Blogger pon escribió...

Y tendrá suerte si ves su cara en el telediario temblando de frío, porque no se habrá ido al fondo del Estrecho.
Algún día nuestros hijos nos preguntarán, y toda la vergüenza del mundo nos caerá encima merecidamente. Y ya no podremos volver la cara para no ver lo que no queremos ver.

Qué bien lo cuentas, cabronazo.

11/23/2009 08:47:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

¿cómo podemos permitir todo esto? y nadie mueve un dedo, si hasta el más machacao se conforma, ¡qué horror!, ¡qué asco!

(pero que bien lo cuentas)

11/24/2009 08:55:00 a. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

Pon, lo de no ver su cara ni me lo planteo, no puedo con ello :(

11/24/2009 10:53:00 a. m.  
Blogger Akenaton escribió...

En primer de todo enhorabuena por el blog. En segundo lugar, me complace este pasaje en especial, ya que me recuerda de muy cerca ciertas escapadas por Marruecos. Yo también pude comprobar en primera persona que aparte de la belleza sublime de algunos "raguls" me sorprendió cierta pureza y nobleza aún se conserva, a diferencia totalemente de lo que sucede en nuestras latitudes.

en fin un saludo y una invitación a que visitéis nuestro blog de literatura gay en
bibliotecadeakenaton.blogspot.com

Animo

12/02/2009 06:37:00 p. m.  
Anonymous BOX8 escribió...

Me ha gustado mucho este post. Una impresión muy parecida tuve yo en Tánger (ciudad maravillosa) cuando vi las decenas de chicos que merodeaban por el puerto buscando una y otra vez, incansables, un huequito para pillar también una parte del supuesto pastel al otro lado del estrecho. Un pastel envenenado, por cierto, que también nosotros nos mataríamos por probar si estuviéramos en su lugar.
Gracias.

1/11/2010 07:55:00 p. m.  
Blogger Dunia escribió...

Soy Dunia, colaboradora de www.viamedius.com y con varios blogs propios en Blogger: http://planeta-dunia.blogspot.com/.

Os escribo porque estamos realizando unas entrevistas a los viajeros y bloggers que consideramos más interesantes de España e Iberoamérica.

He visto vuestro blog gracias al de Mar Romera http://marnahar.blogspot.com/ y me encantaría poder entrevistaros.

Las entrevistas se están publicando en el blog www.porviajeros.com por si queréis leer alguna. Si lo encontráis interesante y os parece bien, también se trata de hacer una mención en vuestro blog a la entrevista (con un enlace a Viamedius.com) y dar a conocer nuestros blogs mutuamente.

3/13/2011 02:41:00 p. m.  

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