La taberna del mar: A una isla

10 octubre 2007

A una isla

(Esto ya lo conocen nuestros más fieles seguidores, pero no estaba en La Taberna del Mar, así que, aquí lo dejo)

A una isla (2006)

He llegado a tus orillas agarrado a los restos de un barco hundido.
He remontado los arroyos hasta lo más alto de tu interior abrupto
y he visto desde arriba los cuatro confines de la tierra llenos de mar azul.
Y siento que el naufragio ha llegado ahora que he pisado tu playa:
ahora sí que no hay bote salvavidas que me acoja.
Cuando te vi, en medio del mar, con tus acantilados azotados por las olas,
pensé que había encontrado mi refugio y mi amparo.
Pero he bebido tus aguas y he pescado tus peces y he dormido bajo tus palmeras.
¿Alguna vez un náufrago ha naufragado en una isla?
¿Alguna vez un náufrago ha añorado los días en que, agarrado a un tronco, pataleaba y bebía agua salada oteando el horizonte buscando tierra firme?
Eso es lo que me has hecho, isla del mar.

Me lanzo al agua porque naufrago en ti.

Pero he dejado mis huellas en tu arena.

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10 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

Toma más recuerdos... ¡y qué bonitos!

10/10/2007 09:02:00 a. m.  
Blogger pon escribió...

Aaaayyyy jooooooo..........

10/10/2007 02:29:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Ya te vale! Eso no se hace a los amigos.

10/10/2007 07:23:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

La libertad...

10/12/2007 01:06:00 a. m.  
Blogger Rosa escribió...

Sí, quizá si se pueda naufragar en una isla; perderse, hundirse en ella; en sus vegetación, en sus secretas hondonadas. Añorar el mar, es cómo ansiar de nuevo la libertad... pero recuerda dejaste tus huellas en la arena de aquella isla. El viento y el agua las borrará con seguridad, pero tu sabes que estuviste allí.

10/12/2007 02:36:00 a. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Esas islas que llevamos en nuestro corazón, el imprescindible y omnipresente mar que tanto se echa de menos tierra adentro; los celúreos colores que tanto cambian con la proximidad del mar... y nosotros, náufragos por definición, ansiando encontrar nuestra isla asidos a nuestro tronco, en mitad de las procelosas aguas, siempre acechantes; nuestro Robinson Crusoe particular nos espera en alguna de ellas y nos acompañará, si tenemos suerte, hasta que volvamos a ser náufragos, hasta la última travesía de la que quien sabe si algún día regresaremos o nos quedaremos en el ignoto horizonte, doquiera que esté lo que nos aguarda tras el naufragia inevitablemente vital.

10/15/2007 01:58:00 p. m.  
Blogger Max escribió...

joder,jodeerrrrrrrr que tiempos.

10/16/2007 05:24:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Anoche leí este texto tan bello en Granada, mientras mi amor dormía en nuestra cama de la montaña.
Ahora, en la cama de la playa, nadie me espera, y me he sentido aún más naúfrago que ayer.
¿Acaso no todos somos o hemos sido naúfragos en alguna isla, en alguna ciudad, en algún cuerpo, o en algún amor?
Aún hay Robinsones que esperan la llegada de Viernes...
Aunque lo más valiente y productivo es lanzarse al agua y no mirar las huellas dejadas en las arenas.
Cuando se ha nadado dejando atrás una isla, todo empieza de nuevo.
Suerte, Robinsones!!!

10/17/2007 02:28:00 a. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

me pongo nerviosa de volver a leerlo... que fuerte despues del tiempo transcurrido me sigue transportando a aquel torbellino emocional.

10/22/2007 04:33:00 p. m.  
Blogger DUNIA SANCHEZ PADRON escribió...

BONITO POEMA

1/04/2008 09:20:00 p. m.  

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