La taberna del mar: El arte de los locos 6. Judith Scott y los gritos silenciosos

23 noviembre 2007

El arte de los locos 6. Judith Scott y los gritos silenciosos

Si alguna vez has visto una foto o un documental sobre Judith Scott sabes que jamás podrás olvidar su imagen: una personita pequeña como recién salida de un cuento de hadas, vestida con extravagantes sombreros y collares que parecen hechos de caramelo, y ropa de colores estridentes, pero mágicos. Parece incluso que Judith traspasa la cámara o el papel y te mira desde el fondo de sus ojillos codiciosos: porque Judith es una artista y tiene una obsesión: recoger todo lo que llama su atención y envolverlo en hilos hasta hacerlo desaparecer creando una escultura. Procura pasar desapercibido, no sea que te enrede a ti también.

Judith Scott nació en Cincinatti en 1943 junto a su hermana gemela pero algo las diferenciaba: Judith tenía un cromosoma de más, era Síndrome de Down. A pesar de que sus padres hicieron lo posible por educar a las hijas a la vez, a los seis años decidieron internarla en una institución y dejar de hablar de ella. Pero su hermana Joyce no podía olvidarla y en 1986 consiguió su custodia y comenzaron a vivir juntas. Judith no había sido bien tratada, ni diagnosticada: en los más de treinta años que pasó en la institución ni siquiera se habían dado cuenta de que, además, era sordomuda.

Entonces, Joyce decide apuntarla al Creative Growth Art Center, en Oakland (que no es un centro de terapia sino una institución artística) donde Judith se dedica espontáneamente a crear sus esculturas a los cuarenta y cuatro años. Allí ejerce su labor de araña: observa, captura y construye un gigantesco capullo multicolor que envuelve todo lo que cae en sus redes, ya sea un ventilador, una bicicleta, trozos de plástico, una silla o un carrito de supermercado. Se entrega con fruición a su labor incansable de ocultamiento o remodelación, creando formas a veces antropomorfas que indudablemente tienen un valor casi mágico, debido a la cantidad de abrazos que Judith les da mientras las elabora. Cuando acaba una escultura (a veces de más de dos metros y con una expresividad plástica emocionantísima) pierde su interés y comienza la caza de nuevo.

¿Qué nos quiere decir Judith con sus esculturas?, ¿acaso quiere hacernos pensar que tras nuestras envolturas multicolores todos tenemos algo dentro, algún tesoro, algún misterio?, ¿que ella misma estaba envuelta por su discapacidad y su sordomudez pero guardaba montones de secretos en su interior? Fascinante mujer que ha logrado el reconocimiento internacional de museos (Lausana, Baltimore, Tokio, Dublín) y coleccionistas privados con sus bellísimas esculturas. Nunca aprendió a leer ni a escribir, ni siquiera le enseñaron el lenguaje de signos: su único medio de expresión es su arte.

Para saber más recomiendo la película “¿Qué tienes debajo del sombrero?” de dos directores españoles Lola Barrera e Iñaki Peñafiel, durante cuyo montaje en 2005 murió Judith Scott. Y aquí un enlace a una página dedicada a su memoria.

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6 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

Como un gusano cuando se envuelve en la seda, Judith se ha vuelto mariposa.

11/23/2007 01:48:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Hace nidos calentitos

11/26/2007 12:01:00 a. m.  
Blogger Senses & Nonsenses escribió...

tengo que leer todo este material que publicas, porque hace tiempo que no pasaba por aquí, lo siento.
pero me parece muy muy interesante.

un abrazo.

11/27/2007 05:43:00 p. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

con calma, que esto se va a quedar por aquí hasta que se funda el internet, no hay prisa

11/28/2007 08:10:00 a. m.  
Blogger MANUEL DELGADO escribió...

Vaya, parece que no soy el único que padece de estrés por la locura... Ya voy demasiado atrasado. Por qué no se detendrá el tiempo durante un tiempo para ponernos al día de todo lo que querríamos hacer????
Me sigue pareciendo muy bella tu serie, muy acertada, muy "educativa".
Sigo asomándome a la taberna aunque no consuma ¿se puede?
;-)
besinos

1/11/2008 08:18:00 p. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

claro que sí, siempre que no se traiga la petaca y la tartera....

1/14/2008 07:59:00 a. m.  

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