La taberna del mar: El arte de los locos 8. Josef Hofer y la obsesión erótica

03 diciembre 2007

El arte de los locos 8. Josef Hofer y la obsesión erótica

Si tuviera que elegir a tres pintores en toda la historia del arte (y os puedo asegurar que sería una tremendamente ardua tarea) uno de ellos sería Egon Schiele. No me pidáis que diga quiénes serían los otros dos. Muerto a los veintiocho años, Schiele refleja en la mayor parte de su obra su angustia, su juventud, su obsesión, la voluptuosidad erótica, la figura humana como centro de un espacio vacío, sin referencias, una figura torturada y expresiva. Pero Egon Schiele estaba, como he dicho muchas veces ya “en el lado correcto de la línea”. O en el mismísimo borde, en este caso.

Josef Hofer es un artista outsider autodidacta cuya magistral obra, su estilo, su temática, su vibrante pulsión sexual, está a la altura de la Egon Schiele.


Austriaco, nacido en 1945, nunca fue a la escuela. Era sordomudo y estuvo casi los primeros cuarenta años de su vida aislado en la granja en la que vivía con su familia, sin vínculos sociales de ningún tipo. Su padre era tornero y, a su muerte, Joseph, su madre y un hermano mayor fueron a vivir a casa de una prima, saliendo por fin de su enclaustramiento hasta ser internado en una institución psiquiátrica.

En 1985 (a los cuarenta años) comenzó a dibujar. Esa ha sido su única manera de comunicarse con el mundo exterior. Y a plasmar en esos dibujos sus ansias, sus deseos, sus frustraciones. Son obras que destilan una energía poderosa, una necesidad de expresión que había sido imposible hasta entonces. Joseph Hofer descubre la pintura como quien encuentra un pozo en medio del desierto y se lanza a él con ansia, o como el náufrago que descubre una vela en el horizonte. Unos dibujos de cuerpos desgarradores exclusivamente masculinos consumidos de deseo sexual. Obsesión erótica, tensión sexual, angustiosa soledad. A veces los cuerpos (al contrario que los de Schiele) se encuentran enmarcados por estructuras adinteladas en las que Hofer se tranquiliza, casi una especie de normatividad externa que no hace más que encerrar la libertad con la que luego dibuja los cuerpos masculinos. Como si dijera: “vale, me tenéis aquí encerrado, pero yo soy éste y puedo volar”.

Sueño con el día en que se pueda ver junta la obra del maestro Schiele y la del loco Hofer.

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4 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

Tuve la suerte de ver unos dibujos de Hofer en el Kursaal, en una exposición dedicada al Art Brut. Angustioso y obsesivo.

12/03/2007 01:37:00 p. m.  
Blogger pon escribió...

Vale, como un cencerro.

12/03/2007 10:53:00 p. m.  
Anonymous enero20 escribió...

No entiendo por qué lo metieron en una institución psiquiátrica.
Yo a este no lo veo tan loco, dibujaba "raro" pero anda que no hay gente rara que anda suelta y encima ni dibuja.

12/05/2007 09:25:00 p. m.  
Blogger Rosadefuego escribió...

Cuarenta años viviendo en un total aislamiento, salvo el contacto que tenía con su familia; pero por qué, quién lo obligaba a este encierro, acaso su propia familia debido a su limitación... que cosa tan terrible. Me cuesta imaginar lo que debe haber sentido este hombre al salir al mundo después de la muerte se su padre.
No me extraña que a través de sus dibujos expresará todo lo que llevaba dentro, como dices con ellos se liberaba... y coincido con enero20, no entiendo por qué lo encerraron... otra vez el encierro.
No he visto la obra de Schiele, pero me has interesado.
Y tienes razón en eso de la adicción.

12/07/2007 05:09:00 a. m.  

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