La taberna del mar: El arte de los locos 7. Ferdinand Cheval y sus sueños congelados

28 noviembre 2007

El arte de los locos 7. Ferdinand Cheval y sus sueños congelados

Un día, paseando, te encuentras un ladrillo que te gusta. Lo pones de pie y sigues tu camino. Al día siguiente le añades otro y una piedra de colores. En una par de semanas has levantado un muro con incrustaciones. Lugo amplías el muro, le añades un piso y otro... Algo parecido le ocurrió a Ferdinand Cheval, uno de los más imaginativos y sugerentes arquitectos sin carrera de la historia de la humanidad.

Conocido como el cartero Cheval, nació en Charmes-sur-l'Herbasse, Drôme (Francia en 1836), y a los trece años empezó a trabajar de aprendiz de panadero. En 1867 aprueba unas oposiciones (o algo similar) y es nombrado cartero y enviado a Hauterives, en donde se deberá encargar de una zona que le hace recorrer 33 km a pie todos los días. Durante sus largos paseos (larguísimos), comienza a imaginar un palacio ideal, que va tomando forma en su mente y que cada vez ocupa más espacio, hasta que diez años después decide comenzar a construirlo de verdad.

Así, en 1879, a los cuarenta y tres años de edad, tropieza con una piedra que le llama la atención, la recoge y la lleva a casa para poder mirarla con más calma después. Al día siguiente, en el mismo lugar, encuentra otras piedras parecidas, e incluso más bellas, y comprende que si la naturaleza es capaz de esculpir esas joyas no va a ser él menos capaz de construir su palacio. Y a partir de entonces, treinta y tres años recogiendo piedras por el campo, llevándolas a casa, al principio en los bolsillos, luego en cestas cada vez más grandes, y al final en una carretilla, y noches en vela construyendo incansablemente, dando forma a su bello sueño. Veinte años para construir la fachada este del Templo de la Naturaleza, y trece años más para terminar el palacio completo, que incluye sepulcros, un templo hindú, una mezquita, la Casa Blanca, un castillo medieval, un chalet suizo y ciento treinta y cinco inscripciones. Entonces (a pesar de su deseo de ser enterrado en su palacio, frustrado por las leyes de la época), otros diez años construyendo su tumba en el cementerio de Hauterives, acarreando hasta allí las piedras: terminó la Tumba del Silencio en 1922 y es enterrado en ella dos años después. André Breton visitó el palacio en 1931 y dijo que Cheval era “el maestro incontestado de la arquitectura y la escultura mediúmnicas”.

Como un fantasía hindú mezclada con desasosiegos bíblicos, ensoñaciones mesopotámicas, eclecticismo oriental, alucinaciones congeladas: la obra del cartero Cheval es comparable en belleza e imaginación a la de Gaudí. Tanto el Palacio Ideal como la Tumba del Silencio, fueron declarados monumentos históricos cincuenta años después de la muerte de su autor, que durante la mayor parte de su vida no recibió más honor que el de ser considerado el tonto del pueblo.

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5 Comentarios:

Blogger Rosadefuego escribió...

Ferdinand Cheval, simplemente GENIAL... treintitres años de su vida dando vida a sus sueños. Piedra a piedra, es un ejemplo de constancia y paciencia, nada consiguio torcer sus deseos... y mirá todo lo que logro.
Haz logrado interesarme mucho en Cheval, me he quedado con ganas de ver más de sus obras.

Amigo mío este espacio de "El arte de los locos", es de lo mejor que he leído durante este año, mis sinceras felicitaciones.

11/29/2007 04:10:00 a. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

pues nada, me alegra haberte intersado en el tema, ya os advertí que era adictivo

aun quedan tres o cuatro locos, paciencia a los que no les guste

11/29/2007 08:09:00 a. m.  
Blogger pon escribió...

Cuanto más leo sobre estos locos más me parece que son los más cuerdos.

11/29/2007 01:15:00 p. m.  
Anonymous enero20 escribió...

Que conste que me gustan estas historias de locos? pero siento no estar de acuerdo con rosa.
En este año, al menos yo, he bebido cosas muy, muy, pero que muy buenas del Serrano.

11/29/2007 08:24:00 p. m.  
Blogger José L. Serrano escribió...

yo creo que enerito empieza a estar un poco harta de locos, pero tranquila, ya quedan menos y volveremos a mis poemas onanistas

11/30/2007 08:14:00 a. m.  

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