
...o la "Teoría de la poesía-pedo"Los humanos, como seres vivos que somos, necesitamos ingerir alimentos para vivir, y así introducimos en el cuerpo diversos nutrientes que nos proporcionan energía y materia suficientes para pensar, caminar y desarrollarnos, para sobrevivir, al fin y al cabo. Todas esas sustancias las digerimos y de ellas aprovechamos lo que nuestro cuerpo necesita, y el resto lo expulsamos en forma de deshecho. Suele ocurrir que entre lo que nos quedamos y lo que tiramos surgen unas bolsas de aire, a veces bastante molestas, que se mueven arriba y abajo por los intestinos produciendo una sensación de hinchazón, hasta que al fin podemos librarnos de ellas en forma de pedos que se van por su tierra y nos dejan su olor, tal y como decía una canción que de pequeño me enseñó mi madre.
Pienso que, de forma similar, me alimento también de todas las experiencias, sensaciones y pasiones que vivo a lo largo de los días. De entre todas estas vivencias aprovecho las que más me atraen y cautivan, y me desprendo del resto, como si de deshechos espirituales se tratara. Ocurre también que entre los sentimientos que digiero y los que expulso surgen una especie de burbujas subliminales, a veces molestas, que surcan mis entrañas e hinchan mi ánimo hasta que consigo acercarlas a su válvula de escape, y entonces las envuelvo en palabras de adorno, les adjunto una imagen y las dejo aquí chafadas contra las paredes de la Taberna del Mar, para que se vayan por su tierra y nos dejen su olor.
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