Mariposas enfadadas

El día en que se enfadaron las mariposas
dejaron de revolotear entre las flores
y se acercaron a la calle.
Aterrizaron sobre el asfalto
poco a poco, moviendo lentamente las alas,
hasta cubrir el suelo gris.
Casi todas eran azules y amarillas,
también las había verdes, y marrones,
rojizas y negras, incluso grises y blancas.
Allí se quedaron, a la espera,
y cuando los semáforos se pusieron en verde,
los coches no tuvieron valor
para arrancar y seguir su camino.
Hubo que llamar a los bomberos
para que espantaran las mariposas a chorros,
sin embargo ellas no movieron sus alas
y permanecieron allí, hasta el día de hoy.
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